¿Cómo aprender chino mandarín?

Un mundo en cambio requiere una adaptación constante. El enorme peso de la economía china ha ido haciendo que el idioma chino gane popularidad a la hora de mejorar para ser más competitivo a nivel profesional.  Si nos queremos diferenciar yendo más allá de idiomas como el alemán o el francés, el chino mandarín puede ser una buena opción. No obstante, también es un interesante reto personal que nos hará conocer mejor una cultura milenaria.
 
Se puede estudiar chino tanto siguiendo unas clases presenciales (en grupo o particulares) y personalizadas, como online. Son muchos los centros y particulares que ofrecen clases de chino pero las nuevas tecnologías permiten también aprender cómodamente online, desde casa o desde donde queramos.  Hay todo tipo de herramientas para aprender online que pueden ser igual o más efectivas que las clases tradicionales: audio y vídeo, interacción mediante chat o pizarra digital, tests o ejercicios interactivos, dictados, etc.
 
Características básicas del chino mandarín 
El hecho de emplear un sistema de escritura diferente, basado en ideogramas (llamados hanzi), nos puede asustar de entrada, pensando que el chino puede ser un idioma muy complejo o imposible de aprender. Si bien para poder comunicarse correctamente en chino se requiere conocer unos 2000 hanzi, si nos mantenemos constantes y vamos practicando y aprendiéndolos poco a poco y de forma gradual, no es difícil. Si se quiere, sin embargo, tener un mayor dominio del idioma, se puede necesitar conocer entre 4000 y 6000 hanzi. Si nos lo tomamos como una afición más, puede resultar ameno y agradable e incluso puede ser la puerta de entrada al arte de la caligrafía.


De los dos sistemas de escritura del chino, el simplificado y el tradicional, la que se suele aprender es la primera, que es el empleado en la China continental. Cuando vemos el chino mandarín escrito en caracteres latinos, se recurre a un sistema de transcripción estándar, el pinyin, que también se aprende en las primeras clases y que ayuda a la hora de aprenderse los tonos y empezar a aprender vocabulario. El pinyin también es útil a la hora de utilizar el idioma en ordenadores, como método de entrada basado en la fonética. 
 
Otro de los aspectos que pueden intimidar al principiante es la fonética, en especial, el sistema de tonos. Es muy importante empezar a dominarlos desde el principio, para evitar confusiones cuando nos comuniquemos, pero no es difícil acostumbrarse ya que son tan sólo 4 tonos en el caso del chino mandarín estándar. Será cuestión de estar atentos a los sonidos, practicar mucho y corregir los fallos que nos vaya indicando el profesor.
 
Mucho más fácil es la gramática, mucho más sencilla que, por ejemplo, la del español. Para hacernos una idea, los verbos no varían su forma en función a persona y número y, por otra parte los sustantivos carecen de género. Tampoco, como en tantos idiomas, existen las declinaciones. Sin embargo, para ir ganando vocabulario es necesario aplicarse y practicar, como suele suceder con idiomas de familias lingüísticas muy distintas. También es fundamental ir conociendo la cultura y tener presente la importancia de las fórmulas de cortesía y respeto, empleando correctamente las formas honoríficas. 
 
¿Cómo demostrar el nivel de chino?

 

Para certificar el nivel de chino hay una serie de exámenes oficiales que se pueden realizar. Se trata del HSK, que tiene validez internacional.  Los títulos de HSK se basan en el chino simplificado y se dividen en 6 niveles, siendo el más básico el primero. Los tests evalúan el vocabulario, la expresión escrita y la comprensión y expresión oral. Para cada nivel se exige el dominio de un número creciente (acumulativo) de palabras y caracteres y se va ampliando el número de ejercicios y duración de la prueba. 
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